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Volver a casa de los padres después del divorcio

Debido a la crisis económica que atravesamos, cada vez son más los hombres y mujeres que deciden volver a casa de sus padres después de una ruptura sentimental.

A pesar de que es todo un privilegio poder contar con los seres queridos en momentos de cambio o inestabilidad, en numerosas ocasiones, volver a casa, al nido familiar, no es la situación idílica para muchos pero, sin embargo, no siempre hay opción.

En la mayoría de los casos de parejas sin hijos, los miembros de la pareja se emancipan una vez que han encontrado una pareja sentimental con la que compartir un hogar.  Esta iniciativa, se hace posible por el ahorro de costes que supone compartir todos los gastos entre dos personas. Por tanto, el fin de la relación, supone el cese de la convivencia en común, lo que en muchas ocasiones significa no poder hacerse cargo individualmente de los gastos, como por ejemplo, el alquiler o una hipoteca.

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En el caso de parejas con hijos, habitualmente, son las mujeres quienes quedan con la custodia de los hijos y los hombres los que deben abandonar el domicilio conyugal y abonar los correspondientes pagos de pensiones de alimentos. Esto, en ocasiones, puede suponer una reducción tan notable de sus ingresos que les es imposible afrontar un hogar independiente. Hay que destacar que esta situación será cada vez menos frecuente debido a la gran acogida que está teniendo entre jueces y padres el derecho a la custodia compartida.

Por lo que se refiere a las mujeres, si su ex cónyuge no cumple con la pensión que esté obligado a abonar y su situación laboral es precaria o, incluso, inexistente, se ven obligadas igualmente a recurrir a la ayuda de la familia.

Estas situaciones, han modificado un porcentaje de los modelos familiares convencionales que, junto con la emancipación tardía a consecuencia del paro y la inestabilidad laboral, han cambiado el popular “síndrome del nido vacío” por el “síndrome del nido lleno”. Hace pocos años, los hijos abandonaban el hogar familiar simultáneamente a recibir sus primeros ingresos. Retroceder en esta situación a causa de un divorcio era poco probable al tener solvencia económica ambas partes, o al menos una de ellas para poder compensar a la otra.

Se ha de destacar que esta fase suele ser provisional y transitoria, por lo que más temprano que tarde los ex cónyuges terminarán haciendo sus nuevas vidas de forma separada e independiente.