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Diferencias entre el divorcio de mutuo acuerdo y el divorcio express

Qué diferencias existen entre el divorcio de mutuo acuerdo y el divorcio express

El divorcio express es un tipo de divorcio de mutuo acuerdo, por lo que existen pocas diferencias entre los dos. La única diferencia de un divorcio express con respecto a un divorcio de mutuo acuerdo, es su menor coste y su mayor comodidad y rapidez de tramitación. En el caso de que no exista mutuo acuerdo, no será posible acceder al divorcio Express.

Para ambos casos se puede pedir la sentencia de divorcio una vez transcurridos tres meses desde la celebración del matrimonio y se podrán iniciar los trámites a petición de ambos cónyuges o a petición de uno de los cónyuges, con el consentimiento del otro, por ello se conoce como divorcio de mutuo acuerdo.

Los documentos a presentar para ambos casos también son los mismos, el certificado de matrimonio, el certificado de nacimiento de los hijos, si los hubiera, los certificados de empadronamiento de ambos cónyuges  y el convenio regulador, previamente redactado.

En el caso de divorcio express, si se desea, se puede contactar con un bufete de abogados a través de internet (de manera online), por correo electrónico o a través del teléfono. De esta manera, pueden gestionar los trámites del divorcio con las mismas garantías, sin tener que nos desplazarnos al despacho del abogados.

Además de lo anterior mencionado, la gran diferencia entre el divorcio express y el divorcio de mutuo acuerdo, es el precio. El divorcio express suele costar un 50% menos que el divorcio de mutuo acuerdo tradicional.

Ambos procesos son más económicos que el divorcio contencioso, al poder contratar el mismo abogado y el mismo procurador para ambos cónyuges, reduciendo los costes y el tiempo. Además, al ser ambos, divorcios de mutuo acuerdo, no se pagan tasas judiciales.

El trámite suele durar, entre uno y dos meses para ambos casos, dependiendo del volumen de los juzgados. Aunque, la duración depende en más medida, de si existen hijos o no, o de la repartición de bienes gananciales.

10 cosas que debes saber sobre el divorcio de mutuo acuerdo

El divorcio de mutuo acuerdo es el divorcio por el cual ambos cónyuges están de acuerdo en disolver el matrimonio. Mediante pactos, reflejan de manera común las reparticiones y los acuerdos necesarios, obligatoriamente plasmados en el convenio regulador, como son las pensiones, la vivienda, etc.

A continuación, 10 cosas que debes saber sobre el divorcio de mutuo acuerdo:

  1. Sólo es necesario que hayan transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio para solicitar el divorcio.
  2. No es necesario tramitar una separación previa.
  3. Pueden contratar un único abogado y procurador para que lleve los trámites a ambos cónyuges, si así lo desean.
  4. No es necesario alegar causa alguna para solicitar el divorcio.
  5. El divorcio de mutuo acuerdo es el más económico, por su sencillez y rapidez. Su precio oscila entre 900 y 1200 euros por pareja.
  6. El trámite suele durar, si no hay hijos, de uno a dos meses. Si hay hijos suele durar entre 15 días y un mes más. En los Juzgados más rápidos sólo una semana.
  7. Los documentos que las partes deben presentar para formalizar la tramitación de su demanda de divorcio deben ser: certificado de matrimonio, certificado de nacimiento de los hijos (si los hubiera), documentos que acrediten la situación patrimonial de la familia y, además, la propuesta del convenio regulador.
  8. Los cónyuges serán citados para que en un plazo de unos tres días, y por separado, corroboren su deseo de divorciarse ante el Juez y su aprobación con lo reflejado en el convenio regulador.
  9. En los divorcios de mutuo acuerdo no hay que pagar ninguna tasa judicial.
  10. Este tipo de divorcio es el más beneficioso. Uno de los principales motivos es por ser menos perjudicial para la salud al generar menos tensión y estrés.

10 aspectos importantes sobre el divorcio express

Desde la aprobación de la Ley 15/2005, de 8 de julio, también llamada Ley del ‘Divorcio Express‘, son muchas las parejas que deciden poner fin a su matrimonio a través de esta forma. El divorcio express, que desde hace unos años tiene su modalidad online, es el más aconsejable por su rapidez, sencillez y por resultar ser el más económico.

Te comentamos 10 aspectos importantes que deberías saber sobre el divorcio express.

  1. Los cónyuges deben esperar al menos 3 meses desde la formalización del matrimonio para presentar la demanda de divorcio.
  2. No se precisa haber separación previa como antiguamente.
  3. El divorcio express lo puede solicitar cualquiera de los dos cónyuges.
  4. No es necesario alegar causa alguna, por la que se desea el proceso de divorcio.
  5. Es necesario un abogado y un procurador, pudiendo gestionarse por abogados profesionales a través de Internet.
  6. Los documentos necesarios a entregar son: el certificado de matrimonio, el certificado de nacimiento de los hijos, si los hay, y los certificados de empadronamiento de ambos cónyuges.
  7. Además de estos documentos, se tienen que facilitar al abogado los datos que te solicite para redactar el convenio regulador. Este documento, fijará las condiciones que van a regular la disolución del matrimonio, como atribución de la vivienda familiar, la pensión alimenticia y compensatoria, liquidación de bienes gananciales y régimen de visitas, en el caso de haber hijos.
  8. El divorcio express suele oscilar entre 350 y 600 euros, dependiendo de si existen hijos o bienes gananciales a repartir.
  9. Si no existen hijos, ni pensiones compensatorias o reparto de bienes gananciales, el divorcio puede ser efectivo en un periodo comprendido entre el mes y medio y los dos meses, dependiendo del volumen del juzgado.
  10. No es imprescindible repartir los bienes comunes. Los solicitantes pueden posponer esta repartición, lo cual no impide que los bienes que se adquieran tras la sentencia de divorcio, pertenezcan ya de forma privativa al cónyuge que los adquiera.
¿Por qué septiembre es el mes de los divorcios?

Los estudios elaborados durante los últimos años demuestran, que de todas las demandas de divorcio que se presentan en España, una tercera parte ocurre en septiembre.

Las vacaciones, en muchas ocasiones, en vez de ser el momento esperado por todos para disfrutar, compartir y descansar, se convierten en la época del año donde más conflictos y discusiones acontecen.

A lo largo del año, son muchas las personas que van notando insatisfacción en su relación de pareja, pero la rutina diaria, el trabajo, la casa, la atención de los niños si los hay, ayuda a que muchas  de estas parejas, arrastren los problemas sin que estallen durante todo el año.

Sin embargo, al llegar el verano y romper la rutina, uno piensa en la situación y a veces, se plantea nuevos objetivos y propósitos para disfrutarlos con la persona amada y así intentar resolver las diferencias. En algunos casos, la situación se arregla, pero en muchos otros, esa ruptura de la rutina y el pasar tanto tiempo junto a la otra persona, desemboca en conflictos imposibles de arreglar.

Lo ideal, es intentar evitar los problemas en el periodo vacacional, algunas opciones pueden ser, planificar con tiempo las vacaciones de verano, no pasar necesariamente todo el tiempo de este período de descanso juntos, comunicarse los deseos de cada uno, ser flexible con los intereses del otro e intentar aprovechar el período vacacional, para realizar las cosas que durante el año no podemos hacer. Otra solución más seria sería, acudir a terapia de pareja y dejarse aconsejar por un profesional.

Si, con todo esto, la situación sigue siendo insostenible, muchas parejas optan por proponer de manera pacífica la separación definitiva mediante el divorcio. Dada esta situación, plantear un divorcio express o divorcio de mutuo acuerdo, es la mejor forma de que este trámite haga la ruptura menos dolorosa.

¿Qué pasa con la vivienda tras un divorcio sin hijos?

En la actualidad, con los numerosos divorcios  y separaciones que se realizan a lo largo del año, la cuestión de qué hacer con la vivienda conyugal es un obstáculo al que muchas parejas se enfrentan cuando quieren dar por finalizada su relación.

En los casos de divorcio de mutuo acuerdo o divorcio express, los cónyuges pactan en el convenio regulador qué harán con la casa o quién de los dos se quedará con ella.

Si la pareja vive de alquiler, la solución es bastante fácil: rescindir el contrato con el casero y buscar otra viviendacada uno por su lado. También se puede llegar al acuerdo en el que uno de los dos quiera seguir con ese mismo alquiler.

Sin embargo, en los casos en que la vivienda es de propiedad, la cosa se complica. Dependiendo del régimen económico matrimonial, bienes gananciales o separación de bienes, hay distintas soluciones.

Si se realizó el régimen de separación de bienes, encontrándose en la misma situación ambos miembros de la pareja, el cónyuge que comprara la vivienda, tras la ruptura seguirá siendo el dueño legal de ese inmueble.

Por el contrario, en el régimen económico de gananciales, ambos son propietarios al 50% de la casa, por lo que hay que buscar una solución que agrade a los dos.

Entre las diferentes opciones para liquidar los bienes gananciales entre los que se encuentra la vivienda son:

  1. Vender la casa

Si la casa está pagada y no tiene ninguna hipoteca, la mejor opción es venderla y repartirse el dinero. Sin embargo,el problema surge cuando hay una hipoteca de por medio y el dinero obtenido por la venta del inmueble no es suficiente para cancelar la deuda con el banco.

Ante esta situación, bastante frecuente en la actualidad, una de las opciones de la pareja es intentar negociar con el banco una dación en pago. Es decir, entregar a la entidad las llaves de la casa a cambio de cancelar la hipoteca. Pero esto ocurre en escasas ocasiones.

  1. Que una de las partes se quede con la casa

Otra opción es que uno de los cónyuges compre al otro su parte de la vivienda. Si no hay hipoteca, deberá abonar el importe correspondiente al otro cónyuge.

Pero si existe hipoteca y se decide que uno de los cónyuges se quede con el inmueble, hay que comprobar el valor de mercado de la vivienda y restar la cuantía que quede por abonar de la hipoteca. La cuantía que resulte es la del verdadero valor del inmueble, y el miembro que decida quedarse con la casa, por un lado, asume lo que queda de hipoteca, y por otro, tiene que darle al otro cónyuge la cuantía correspondiente. En estos casos,se tiene que contar con la aprobación previa de la entidad financiera, que permita, al cónyuge que se quede con la vivienda, asumir el pago del préstamo hipotecario.

  1. Compartir la vivienda

A pesar de la ruptura, y especialmente en estos años de crisis, muchas parejas han decidido compartir la vivienda hasta que mejore la situación y se pueda optar por alguna de las opciones anteriores.

La vivienda en los divorcios con hijos mayores de edad

La Constitución impone a los padres el deber de prestar asistencia a los hijos habidos dentro o fuera del matrimonio, durante su minoría de edad y en los demás casos en que legalmente proceda, extendiéndose la protección de los hijos, también a los mayores de edad que aún conviven en el mismo domicilio y carecen de independencia económica.

En el supuesto de existir hijos menores de edad, el Código Civil indica que el uso del domicilio se deberá atribuir preferentemente al progenitor a quien se le otorgue la guarda y custodia de los menores mientras que esta dure.

Antiguamente, esta preferencia recaía en la madre, por lo que el padre tenía que hacerse cargo de la pensión alimenticia y de la hipoteca de la casa. Y una vez cumplido los hijos la mayoría de edad, la vivienda volvía a los dos progenitores, teniendo que llegar al acuerdo de si vendían la casa o uno le compraba la mitad de la casa al otro.

Actualmente, siendo ya mayores de edad los hijos comunes, se puede valorar nuevamente el derecho del uso de la vivienda según las circunstancias actuales de los ex cónyuges. Por lo general, la Autoridad Judicial atribuirá el uso de la vivienda al cónyuge que esté más necesitado de protección. Incluso con este cambio, la decisión del hijo mayor de edad de convivir con uno de los progenitores no determina la privación del uso del domicilio familiar al que ya lo estuviera disfrutando, si su situación es la más necesitada de protección.

De modo que los hijos mayores de edad carecen de poder sobre la atribución del uso de la vivienda habitual y dependerá exclusivamente de la titularidad del inmueble y de las circunstancias personales de cada uno de los cónyuges. Pero en el supuesto de ser ambos cotitulares de la finca y con situaciones personales similares, no habrá preferencia para ninguno y deberán estar a las mismas normas de uso que cualquier otro uso en copropiedad.

Una vez atribuido el uso de la vivienda, la siguiente cuestión a resolver es quién asume los gastos de la vivienda.

En relación a la hipoteca que pueda gravar la vivienda, se establece que ambos cónyuges deben responder en función del título constitutivo de la carga,  independientemente de quién tenga atribuido el uso de la vivienda.

Para el cónyuge que goce del uso de la vivienda, sí que se establece expresamente, que deberá asumir íntegramente los gastos ordinarios de conservación, mantenimiento y reparación, incluidos los de comunidad y suministros, y los tributos y las tasas de devengo anual, como son el IBI o la basura.

En el caso en que el divorcio se realice con hijos ya mayores de edad, se suele pactar mediante divorcio de mutuo acuerdo, reflejándolo en el convenio regulador, a quién irá el uso de la vivienda y quién se hará cargo de los gastos.

En el caso de divorcio express ocurriría lo mismo, no perjudicando, de esta manera, a los hijos que estén todavía dependiendo de los padres, aunque sean mayores de edad.

 

Los divorcios de mutuo acuerdo crecen levemente mientras aumentan las custodias compartidas

En España, los divorcios tanto de mutuo acuerdo como no consensuados, aumentaron en todas las comunidades autónomas, excepto Canarias en el primer trimestre del año frente al mismo período de 2013 y lo hicieron con más fuerza en La Rioja, con incrementos por encima del 40%.

Aumentó más el divorcio de mutuo acuerdo (13,8%), que el divorcio por procedimiento contencioso (7,9%). Además, las demandas de disolución matrimonial crecieron un 11,3%.

Aunque los divorcios no consensuados fueron el año pasado algo menos numerosos en Andalucía que los consensuados (10.578 frente a 11.366), en los últimos diez años la cantidad de rupturas por consenso o sin él ha sido prácticamente similar. El divorcio de mutuo acuerdo en Andalucía subió un 23,6% en el primer trimestre de 2014 respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que los contenciosos crecieron el 8,3%

Según las estadísticas del primer trimestre de 2014, el Tribunal Supremo coloca como modelo preferido el de la custodia compartida, igualando la dedicación de padres y madres al cuidado y educación de los hijos.  Esta tendencia servirá, precisamente, para lograr el mutuo acuerdo de los cónyuges y disminuir la tensión de los procedimientos. La custodia compartida tiene numerosos beneficios desde el punto de vista psicológico, y facilita el acuerdo de las negociaciones futuras entre los progenitores.

El desacuerdo es especialmente notorio en lo que se refiere a la modificación de las medidas dispuestas en el curso del divorcio, como pensiones alimenticias o régimen de visitas. En el conjunto de Andalucía y durante el primer trimestre del año 2014, la modificación de estas medidas se hizo de forma consensuada sólo en 436 casos, frente a 1.684 en los que no hubo acuerdo entre los cónyuges.

El Ejecutivo central prepara un anteproyecto de ley denominado «de corresponsabilidad parental», y en el que elimina los inconvenientes que anteriormente existían frente a la custodia compartida. Estas medidas se han decido tomar porque el Código Civil se ha quedado anticuado, ya que se basa en una realidad social en la que el peso del cuidado de los hijos recaía sobre las madres, que en su mayoría no trabajaban fuera de casa. Esta situación ha cambiado, y ahora en la mayoría de las familias hay dos sueldos y dos trabajos. Incluso, en algunas ocasiones, la mujer trabaja y cobra más que el hombre.

Una de las causas del aumento del divorcio de mutuo acuerdo es precisamente este cambio legal. Un divorcio de mutuo acuerdo se negocia en unos pocos meses, frente a un divorcio contencioso, que puede llevar años, con todo el desgaste que eso implica y lo traumático que puede llegar a ser, tanto para los cónyuges, como para los hijos.

Crecen los divorcios en España en el primer trimestre de 2014

Después de que en los primeros años de la crisis económica el número de divorcios disminuyeran, en 2011 se inició una tendencia de aumento de rupturas matrimoniales que continúa hasta el primer trimestre de 2014.

Las demandas de disolución matrimonial en este primer trimestre del año han aumentado un 11,3% y ascendieron a 34.583 en comparación con el mismo periodo del año anterior, según datos ofrecidos por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Todas las modalidades de disolución matrimonial aumentaron así al inicio del año, aunque fue el divorcio de mutuo acuerdo el que más creció. se presentaron 19.376 demandas, un 13,8% más que entre enero y marzo de 2013.

La modalidad de divorcio no consensuado aumentó asimismo un 7,9% hasta alcanzar las 12.887 demandas.

La cifra del divorcio de mutuo acuerdose incrementó en todas las comunidades autónomas, al igual que los divorcios por procedimiento contencioso, con la única excepción de Canarias, donde bajaron un 2,3%.

También el número de separaciones ha aumentado, siendo 1.187 las demandas consensuadas – o divorcio de mutuo acuerdo- (13,3%) y 595 las no consensuadas (4,9%).

Respecto al procedimiento de nulidad, experimentó un aumento del 12,2%, resultando su número un total de 55, poco significativo en comparación con el resto de rupturas.

Todos los procedimientos de medidas en procesos de separación o divorcio, así como los relacionados con la guardia, custodia y alimentos de hijos no matrimoniales presentaron importantes incrementos interanuales, que el CGPJ relaciona con “los efectos de la crisis económica”.

Divorcios y vacaciones con niños, algunos consejos

Consejos para vivir las vacaciones con tus hijos tras un divorcio, ya sea contencioso, divorcio de mutuo acuerdo o divorcio express

Las vacaciones es el tiempo esperado por todos durante todo el año para disfrutar juntos la familia. Sin embargo, cada vez existe un mayor número de padres divorciados y que en estas fechas se reparten a sus hijos. Situación que, por lo general,utilizan los hijos para sacar el máximo partido de sus padres.

En estos casos, hay que intentar hacer ver a los hijos que lo que está ocurriendo, es una situación normal y que van a poder disfrutar de cada progenitor por igual en sus vacaciones.

Sin embargo, saber reaccionar y no desesperar ante los contratiempos o reacciones inesperadas de los hijos, a veces, no resulta fácil. Os damos algunos consejos para las vacaciones con tus hijos tras un divorcio:

Acepta las cosas como vengan y olvídate de grandes expectativas. Porque en muchas ocasiones, sale algo mal. Puede llover, retrasarse los transportes, que los niños sealteren o se peleen, etc. Pero son cosas que incluso podría ocurrir si los padres no estuviesen separados. Hay que ser positivos  y no reprocharles que no sacan partido a las vacaciones o echarles en cara lo mucho que te ha costado conseguir unos días fuera, en un lugar bonito.

Hay que evitar concederles todos los caprichos y mimarlos demasiado, sólo por el mero hecho, de pasar unas buenas vacaciones. Lo ideal sería ayudarle a comprender que hay un orden en las cosas y ese orden no lo deciden los hijos, sino los adultos. Una buena postura podría ser: amabilidad, respeto y mucho cariño, pero siempre con firmeza.

Principalmente, hay que tener mucha paciencia con ellos y noceder ante las pataletas o responder con gritos a sus gritos.

Es muy común, entre parejas que se acaban de divorciar, meter a los hijos en sus peleas de adultos. Esto debe evitarse rotundamente. Nuestra posición ha de ser la de ayudar a aceptar, comprender y perdonar, para que el niño pueda superar la situación.

Divorcio por “ bullying financiero ”

El acoso o bullying financiero es una de las principales causas de divorcio

Podríamos pensar que esto del bullying o acoso sucedía únicamente en las escuelas, pero no es así. Le pasa también a las parejas, llegando a ser, en muchas ocasiones, una causa de divorcio.

De acuerdo con una reciente encuesta de CreditKarma, una de cada diez personas en una relación de pareja, sufre “ bullying financiero ”. Además, el 22% de los participantes en la encuesta en edad entre 18 y 34 años afirmaron que si el factor económico no fuera un impedimento querrían el divorcio.

¿Qué es exactamente el acoso o bullying financiero en la pareja?

El acoso o bullying financiero está relacionado con el poder y con el control. Sucede cuando uno de los cónyuges es particularmente dictatorial y acosador sobre cómo el otro maneja el dinero. También es un signo de problemas en el futuro. Cuanta menos libertad financiera tiene una persona, más vulnerable está en la relación.

Éstos son algunos de los comportamientos de acoso o bullying financiero más comunes, y algunos consejos sobre cómo afrontarlos:

Hacer que el otro se sienta culpable por sus hábitos de compra. Primero debes analizar si estás haciendo compras sin exceder los límites del presupuesto familiar. Si tus compras son excesivas, podrías comenzar registrando tus gastos independientemente, para analizar en qué partes puedes hacer recortes. Si por el contrario, tus gastos son los lógicos de una familia, Puedes pedir al acosador cambiar los roles, de modo que durante una semana sea él quien se encargue de las compras, para que vea con sus propios ojos, los costos que esto puede implicar.

Limitar los gastos mensuales del otro cónyuge. Las parejas deben tener un consenso sobre la forma en que se gasta el dinero en casa, con el propósito de que cada mes le quede a cada uno una cantidad suficiente para sus gastos o para ahorrar.

Hacer que el otro le muestre las facturas de todas las compras. Un aspecto estrechamente relacionado con la falta de confianza. Esto suele ser un síntoma de problemas más grandes, por lo que lo ideal es recurrir a la terapia de pareja, que ayudará a encontrar el origen del problema.

Impedir a su pareja tener tarjetas de crédito. Ambos cónyuges deben tener voz y voto dentro de las decisiones que se toman en el hogar. Nadie puede impedirte que solicites una tarjeta de crédito por tu cuenta.

Según algunas investigaciones, se ha demostrado, que entre más frecuentes sean las peleas por dinero, más probabilidades tiene la pareja de terminar en divorcio por maltrato psicológico.